jueves, 14 de julio de 2016

Flores, mariposas y Atención Primaria

Esta es una semana extraña  como lo son todas las previas a unos días de vacaciones; la necesidad de descanso junto a una cuenta atrás inconsciente agudiza, en ocasiones, nuestro espíritu crítico acerca de nuestra profesión. El balance anual revolotea en nuestra cabeza y no sólo en el más estricto sentido personal. Laboralmente hacemos un ejercicio de análisis exprés digno de una reflexión más profunda.

Nos vamos de vacaciones pero... ¿quién se queda?
Nos sustituyen, cuando esto ocurre, dos tipos de profesionales sin solución de continuidad:

1- Médicos más jóvenes. Muchos de ellos ayer eran nuestros residentes y han escalado ya la pared vertical de enganche a la vida laboral. Hoy, y los días sucesivos, nos demostrarán qué hemos sido capaces de enseñarles y que les llegó de lo que intentamos transmitir. Es importante considerar que es, por tanto, una responsabilidad compartida.
Mejor formados técnicamente, imbuidos en la religión de las revistas de alto impacto, las publicaciones, los protocolos y guías. Expertos en redes sociales y con un manejo de las TIC's admirable; rápidos, precisos, concretos, resolutivos....pero muchas veces sin corazón. Sólo algunos acompañan a todo lo anterior, necesario y deseable, un atisbo de humanidad.
Suena duro pero así es: quejas continúas por las tonterías que acuden a consulta como si los hubiéramos formado, en exclusiva, para el ejercicio de la medicina en condiciones extremas de dificultad. Así una  fiebre es una sandez que no merecería ser atendida sin cobrar un plus por descender del Olimpo del conocimiento. Sin embargo, una fiebre puede esconder el inicio de un problema de salud más serio y, además, somos el único escalón funcionante para estas cosas en esta época estival.


2- Médicos de mayor edad y bregados en la pelea diaria que no pueden más  y que deben ver a su cupo más tres partes de el de sus compañeros. Agotados de un trabajo anual deben hacer un "más difícil todavía" para valorar pacientes -a cuatro el cuarto de hora -antes del merecido descanso de cualquier mortal. No es el momento más idóneo ni el más indicado para plantearse "la excelencia de la asistencia" pero si el más necesario.
No solo el paciente no tiene la culpa sino que el ejemplo que demos a nuestros recién incorporados compañeros marcará el cómo atendamos -nosotros y ellos-a los pacientes; el dónde y el cuándo viene dado por organigrama y el por qué es único en cada consulta.
Educar sanitariamente a la población implica haberlo hecho uno mismo previamente. Darle valor al trabajo diario de la atención primaria supone enseñar que el paciente es lo primero cuando este presenta su salud mermada. Otras cosas, tras valorarlas, merecen una buena explicación sin enfado o menosprecio. La información es un acto clínico recogido en el código deontológico y que debemos respetar y cumplir; nada que ver con una pérdida de tiempo.

Así las cosas, veamos un ejemplo aparecido hoy en lavozdegalicia.es:

"El calentamiento global está empeorando la sequía del Mediterráneo, lo que repercute en la interacción flor-mariposa. Un estudio ha encontrado ahora que las altas temperaturas y la baja pluviosidad provocan una descoordinación entre la época de floración y la época de vuelo de las mariposas. Los momentos de máxima floración y de abundancia de las mariposas se separan una media de 70 días y aumentan en los años de sequía pronunciada. Esta pérdida de sincronía afecta negativamente tanto a las mariposas, que tienen más dificultades para encontrar alimento, como a las plantas, que pierden polinizadores potenciales".

No sé si podríamos ser las flores o las mariposas del ejemplo. Lo que tengo claro es que la situación sanitaria en verano, al menos en el Mediterráneo, no es fruto del calentamiento global.


                  
                              Imagen gentileza de Elena Saiz (@ElenaSaiz63)

domingo, 3 de julio de 2016

Una enhorabuena doble




Celia  era una niña con mofletes que sonreía al mundo desde detrás de sus gafas. Cada cierto tiempo visitaba a su oculista. La niña iba creciendo y decidió que quería ser médico .Y seguía visitando a su oculista. Para ello se dedicó a estudiar, estudiar, estudiar y es nuestra "chica 10" de la selectividad española. Empezará su Grado en Medicina en la Universidad de Sevilla. Ahora ya busca piso para el inicio de curso.Y sigue visitando a su oculista.


Esta que podría ser una historia cualquiera no lo es por muchas razones; en su entrevista en Redaccion Medicaa(aquí), Celia Morales aclara el porqué: 

1-Siempre quiso ser médico (o medica, según prefiera el lector). Quien tiene un sueño debe perseguirlo: nadie dice que vaya a ser fácil pero ahí reside la grandeza de la elección personal y la perseverancia en ella.
2-Los sueños se desvanecen si no van acompañados de una actitud decidida hacia ellos.Resumiendo: hay que estudiar - mucho-para saltar esa "nota de corte" que supone un primer escollo en la vida profesional. Asi de paso, se pone " en valor" el esfuerzo. Reconoce que ha estudiado- mucho- y no lo esconde.
3- Las decisiones iniciales- querer estudiar medicina- deben mantenerse para llegar a la meta elegida. Nos habla de muchas horas de estudio, de haber aparcado durante un tiempo su " vida social" , y de que no ha encontrado preguntas difíciles en la selectividad. Este es un claro ejemplo de que salvar la dificultad es directamente proporcional a las horas de estudio invertidas. Tan fácil y sencillo.
4- No quiere cualquier especialidad: quiere ser oftalmólogo. Su historia personal le hace querer ayudar a niños con dificultades visuales pero, sobre todo, en la elección ha influido el ejemplo del suyo.


Y aquí este oftalmólogo desconocido- para nosotros - en las múltiples visitas de Celia a lo largo de los años, también se ha ganado un 10 en la selectividad de vida profesional. Ha conseguido - como ella misma nos cuenta - transmitir el amor a la profesión y el buen hacer técnico y humano que se han quedado grabados a fuego en la memoria de una niña "que quiere ser como él". El ejemplo dado proporciona grandes alegrías y conlleva mucha responsabilidad 
Este es el premio al que todos querríamos aspirar. El dado por una paciente a la que, entre otras cosas, nuestro ejemplo ha llevado a amar nuestra profesión.

Es  importante lo que hacemos y cómo lo hagamos.Y nuestra influencia es mayor de lo que cabría esperar. No se trata sólo de trabajar sino de hacerlo transmitiendo que nuestro trabajo nos gusta y nos satisface por encima de la parte oscura del mismo que todos , en mayor o menor medida,vivimos.
Ser capaz de ser un buen médico y un médico bueno es algo que no se debería disociar.

"Con la especialidad de Oftalmología en su particular ‘punto de mira’, la joven andaluza quiere “ayudar a los más pequeños que tienen algún tipo de dificultad visual para que puedan disfrutar de sus ojos”. Una meta que no solo responde a su propia experiencia personal, sino a la inspiración que ha encontrado en su oftalmólogo personal, “de quien he ido aprendiendo la pasión por esta área de la Medicina. Cuando sea una profesional no quiero ser como ningún médico de televisión o cine, sino llegar a ser como él”, sentencia.

Nada más que añadir.

        
                         Imagen de Celia Morales tomada del articulo de Redaccion Medica.

lunes, 27 de junio de 2016

Con R de respeto

Esta semana, de hogueras y vanidades, ha resultado ser devastadora para el respeto. Quizá hemos olvidado que esta cualidad del comportamiento es la que nos permite convivir, es decir, vivir con otros. Con otros que no piensan como nosotros - ni falta que hace-, que tienen unas metas y objetivos distintos, otra forma de encarar la vida y los problemas  pero que merecen  muestra consideración. Y la consideración no es más-ni menos- que tener en cuenta que existen otras formas de entender y resolver los problemas más allá de las nuestras propias.

Esto sirve tanto para el gerente que expedienta a una médico de su hospital  por decir la verdad - deontológicamente necesaria- sobre unas listas de espera como  para la consideración por un candidato que gana unas elecciones siendo esto último de nuestro agrado o no. Sin respeto no podemos convivir y sin convivencia no hay futuro. Éste necesita de todas las opciones y todas las ideas, igual de respetables e igual de necesarias, para avanzar.
Cada opinión mejora la visión de conjunto y aumenta las posibilidades de mejora y crecimiento lo mismo que a un diamante le da valor el tallado de sus caras; un diamante es una piedra y un brillante es el nombre que se le da a una talla. Un diamante de talla brillante es tallado en 57 facetas.
Sin embargo no es necesario “sacar el brillo a golpes” como en el caso de la  citada piedra preciosa. Nosotros no precisamos, creo, la fuerza bruta sino poner en marcha nuestra capacidad de razonar, pensar, meditar y considerar que el otro puede tener parte de razón.
Y aun no teniéndola, a nuestros ojos, su opinión merece ese respeto con mayúscula que exigimos para la nuestra.

El problema no reside tanto en expresar muestra opinión sino en que a algún sectario recalcitrante le incomode y nos insulte. Éste es el principal escollo y un ataque directo a todos nosotros como sociedad. Lo que deberíamos meditar es si esta actitud es falta de respeto o de interés por lo que no sea yo mismo y mi ombligo.

El egoísmo no es más que caminar mirándose a si mismo lo qué supone una cortedad  de miras y un riesgo: el peligro de leñazo contra una farola o dejarnos la pierna atrapada en una boca de riego...;mas allá del metro cuadrado de visión que tenemos al caminar mirándonos los pies la nada se extiende invadiéndolo todo.

Debemos meditar si queremos avanzar y crecer como sociedad o partirnos la crisma contra una farola.



                      


Nota: de las acepciones de respeto de DRAE me quedo con las segunda y la octava.

2. m. Miramiento ,consideracion ,deferencia
8.m.  Manifestaciones de acatamiento que se hacen por cortesía.

.
8

mmmmmiramiento.
8. 

viernes, 6 de mayo de 2016

EL CASO DE LA VIAJERA VALIENTE

Viajó a un pais endémico hace ya tiempo, A su vuelta, siguió los controles rutinarios de un embarazo que pronto se convirtio en un problema. De alli volvió ademas de con su hijo, con un par de infecciones, una de las cuales solo da sintomas en 1 de cada 4 infectados. El dengue y el virus del Zika volvieron con ella.
Desde estonces, desde que a las pocas semanas detectaron en el feto una microcefalia y otras malformaciones, la presión fue tremenda. Interrumpir el embarazo era la mejor opción. Ella, de momento, se niega y todos lo telediarios hacen hincapie en el " de momento " de la frase anterior...

Es una viajera valiente porque persistir en esa decision, es ser una valiente.
Todo son y serán malos augurios y malas noticias. Todos le hablaran de lo que cambiara tu vida -para mal- con los problemas que una microcefalia y otras malformaciones acarrean. La discapacidad, la dependencia, los problemas medicos añadidos, tener una vida complicada y dificil.
No le engañan ni un poco;la vida cambiará para ella y su familia con una dificultad creciente dia a dia, sin ayudas, con pocos apoyos y la incompresion de aquellos que no saben o no pueden valorar una decisión de este calibre.

Como madre de un chico con discapacidad le diria que no le han contado lo mejor. Es cierto que tendra dificultades, pocas ayudas y apoyo, incompresion y  desaliento. Pero no le han contado que  si es capaz de ver en esta situación en lugar de un problema una oportunidad, su vida sera apasionante. De un modo que quiza nunca sospechó, pero apasionante.

 Recorrer la vida de la mano de la discapacidad hace que saques lo mejor de ti, tu lado humano crece o aparece si no lo tenías. Descubres que  hay un montón de cosas y sirtuaciones verdaderamente importantes que pasaban por tu vida sin que las vieras.Valoras que muchas veces los pronosticos sombrios no lo son tanto y que cada minimo avance le da una alegria enorme a cada dia de tu vida.

Sera  distinto, diferente, dificil ...pero lo que nadie te contará es que podrás ser inmensamente feliz .
La felicidad no aparece porque tengas un hijo sano y perfecto, ni porque cumpla todas las aspiraciones puestas en él sino porque es tu hijo, te quiere y te enseña a vivir en una dimensión distnta: mas humana, solidaria, gratificante y asombrosa. Te da sin medida sin pedir nada a cambio.

Me gustaria parar el tiempo en este " de momento" y ser capaz de contarte todo aquello que te puedes perder. La decisión es y será tuya. Mi papel simplemente sera contarte aquello que quiza otros no te diran; no por mala voluntad  sino porque solo se difruta de las dificultatdes en primera persona.
Y esa  dificultad  podra convertirse en la luz que guie tu vida...



jueves, 5 de mayo de 2016

"Doce años de esclavitud"

Leo en Diario Medico un articulo del Doctor Altisent en el que invita a la reflexión ante un fenómeno –la maternidad subrogada-que va alcanzando una llamativa importancia por la progresión exponencial no solo en el  número de casos sino en los numerosos problemas éticos que suscita.(aqui)

La película” 12 años de esclavitud” (Steven McQueen ,213)- galardonada con varios Oscar, un Bafta y un Globo de oro, puso de manifiesto el horror del fenómeno de la esclavitud del hombre y el poder que se ejerce sobre el más débil cuando alguien se considera dueño del destino de un semejante. Podemos repasar su arguento y desarrollo .

Si algo queda claro tras la reflexión grafica, es que nadie es dueño de nadie. El guión escrito por John Ridley, es una  adaptacion de la autobiografia de Solomon Northup ,ciudadano afroamericano que nacido libre en su estado de origen -NuevaYork- fue secuestrado en el distrito de Columbia para ser vendido como esclavo.Tras 12 años de escavitud en las plantaciones de Lousiana consiguió su libertad.

Olvidamos que vivimos rodeados de esclavitudes quizá menos evidentes a un mirada supeficial. Ni la maternidad tiene precio ni la vida dueño. Sin embargo, permitimos la compraventa de personas sin darle la importancia debida. En eso consiste, en resumen, acceder a la maternidad-paternidad pagando por un hijo que se encarga.

-¿Permitimos el comercio de seres humanos?
-¿Qué hacemos cuando el hijo encargado no responde a los cánones de salud y normalidad establecidos por la sociedad?
-¿Y si el deseo de tener un hijo se esfuma en el tiempo que tarda un embarazo en llegar a término?
-¿Cómo se resuelve si alguna de las partes del contrato establecido se arrepiente?
-¿Qué ocurre cuando las leyes de los distintos países y la variable permisividad de éstas dejan al hijo en la indefensión jurídica?


Son muchas las razones –de fuerte calado ético- que quedan sin resolver ante una situación donde se pone precio y condiciones a la vida humana. Hay “cosas” de inmenso valor que no pueden tener precio. Rozamos la vuelta a la casilla de partida, al año 1841, donde la libertad del ser humano dependía de factores múltiples con un trasfondo económico en todos ellos. La historia del hombre y sus tragedias debería enseñarnos a no repetirlas.

martes, 3 de mayo de 2016

El arte de pedir lo que no se enseña

La carrera es larga y los obstáculos muchos. El cribado natural de la especie laboral tiene aquí su mejor ejemplo. Debes ser un magnífico saltador de vallas para llegar intacto a la meta con ilusión, ganas, corazón, compasión, generosidad  e integridad personal.
No me refiero a una maratón  física sino a una física, psíquica y emocional que es en lo que se ha convertido  llegar a ejercer la medicina en este país. Hay pequeños avituallamientos intermedios que te permiten recorrer los 12 años de media invertidos en la larga carrera hacia atender modo adecuado a otro ser humano vulnerable y enfermo y hacer de ello una profesión. Para esto último si que hay que entrenar.
Al fin y al cabo, trabajar en medicina no es más –ni menos-que conocimiento humano y técnico al servicio del otro, de su salud, de la recuperación de ésta y cuando ya no es posible, acompañamiento activo y compasivo en una recta final. Hacerlo no solo bien sino tendiendo a la excelencia, no es nada fácil.

Desde pequeños le pedimos, a aquellos que decidan estudiar Medicina, que deben ser los mejores. A cualquier precio. Se entra en una espiral de competición donde tus compañeros son tus rivales más directos y ya se sabe: "al enemigo, ni agua”. Da igual no tener amigos ni actividades de ocio; se te mide por la nota media del expediente académico que no valora más que conocimientos: ni habilidades ni actitudes.

El origen de este post es una conversación en Twitter donde dos excelentes personas y buenos estudiantes, plantean el problema que supone dejar apuntes a sus compañeros. Ambos se cuestionan la ventaja que sería para el resto tenerlos y el tiempo que ganan no yendo a clase y estudiando; podrían superarlos a ellos mismos en el examen  con sus propios apuntes y eso no puede ser...
Esto me lleva a iniciar una encuesta en el mismo medio donde se plantea si a esta altura del curso se dejarían los apuntes unos a otros -que es una forma  tomar el pulso en generosidad y desapego a la comunidad estudiantil de la ciencia de la incertidumbre-. Hay contestaciones para todos los gustos pero muy poco numero de ellas como para sacar alguna conclusión extrapolable.

Me quedo a cuadros. No por el hecho en sí sino por la actitud a la que en conjunto la universidad, el sistema educativo, la sanidad y nosotros, sus predecesores, les hemos abocado; a correr sin mirar atrás como si no hubiera mañana, sin mirar al que tropieza, al que se cae o al que abandona. No digamos ya tender una mano...
Nuestro trabajo no será quedar bien delante de nuestros iguales o hacer un diagnóstico diferencial apabullante, que también: lo importante será la calidad de la asistencia técnica y humana al paciente, centro de nuestra labor clínica diaria. Esto tan sencillo, parecemos olvidarlo y no transmitirlo en toda su importancia y  su valor.

La vida, amigos, es un juego en equipo en el que  necesitas del otro tanto como éste de ti; la cercanía, el compañerismo, la ayuda, la valoración de ideas del otro, el análisis de los procesos y su discusión en grupo son capacidades sin las que en un equipo no se puede trabajar.
Sin embargo les pedimos que crezcan en un individualismo atroz y que, desarrollen un trabajo en equipo ejemplar, de repente y sin entrenamiento previo, al llegar a la época de la residencia y la vida en un hospital. No se puede dar lo que no se tiene: ni ellos ni nosotros.

Me asaltan varias preguntas:

-¿uno estudia para sí mismo y para su crecimiento personal o para establecer marcas personales en un grupo?
-¿que nos interesa realmente: obtener conocimiento o sacar una determinada nota?
-¿sacar una determinada nota implica que sepamos más?
-¿no será que” damos lo que nos piden”-cuantificación numérica del saber sin valorar cómo y en qué medida se ha alcanzado éste?
-¿mide una nota de un examen la adquisición de habilidades en la asignatura cursada?
-¿sigue la universidad española “estudiando por apuntes” como en el siglo anterior?
-¿el asistir a clase no genera en el propio estudiante inquietudes de mejora?, ¿Para qué sirve entonces?
-¿seguimos con clases magistrales en las que no se aprende más que si leemos un texto escrito por otro?
-¿soy capaz de valorar que mi esfuerzo determinara una nota y que ésta no tiene porque compararse con la nota de los de alrededor? ¿mi crecimiento personal quizá mejore si adquiero capacidades como la generosidad y alguna otra que me será de gran valor en mi vida personal y profesional?

Somos personas que trabajaremos con personas; con sus dolores, sus miedos, sus preocupaciones y su debilidad. Necesitamos saber llegar hasta el fondo de corazón del hombre para interpretar, junto a un electrocardiograma, una analítica y un tac, qué siente y como enferma un semejante. Y esto no parece que lo estemos enseñando.
Les pedimos- a aquellos que están a punto de asomar por los hospitales españoles- que no estén cansados, que tengan avidez de conocimientos, no tengan nunca prisa por marcharse y que tengan actitud abierta y colaboradora… pero no les enseñamos. Resulta tan util como avanzar por la vida tapándote los ojos.




En esta  larga cadena hay eslabones que no cierran y sin embargo, seguimos pidiendo que sea resistente.
La situación merece una profunda reflexión.


domingo, 17 de abril de 2016

"Doblecara"

Un desfile de moda de Jacquemus -diseñador parisino ganador del premio LVMH, 2015- y su original puesta en escena,  me descubrió a Sebastian Bieniek (Polonia,1975); éste recreó sobre la cara de las modelos, una doble cara picassiana, dibujada una a una, que quedó de lo más original.Tanto que ,según mi opinión, le robó protagonismo a la ropa pero esto es sólo una impresión personal.

Meses después leo en una revista española de moda- de esas de las que las sesudas y modernas " chicas eficientes" negamos leer, una entrevista del artista.Y me llama la atención la idea que lanza de que "el éxito  de los rostros de Doublefaced- que es como se llama la colaboración de moda y pintura hecha colección de moda -se debe a que tiene mucho que ver con le espíritu de nuestro tiempo: con las redes sociales y nuestra nueva identidad en ellas. Justo esto es lo único que me preocupa de la entrevista, estupenda por cierto.

¿Doblecara es doble identidad?¿somos diferentes en la "vida callejera "que en la "vida en red"?¿es adecuado disfrazar nuestra esencia y personalidad con un personaje virtual distinto? Según Bieniek,si."...cuanto más caos en mi mente más sentimiento real de elección, por lo que también necesito caos entre las personas con las que quiero comunicarme; porque las normas son como las calles, están hechas para lo establecido.Asi, cuando te alejas de ello no puedes usarlas.Por lo tanto - como no me veo parte del sistema  establecido tengo que crear caos entre la gente- porque ésta tiene reglas en sus cabezas-para tener la oportunidad de usar esas calles para llegar a ellos..."


Quizá no hemos sabido explicarnos bien los que vamos por la vida dando la lata con el hecho de que el anonimato o el alias que nos esconde en redes, es una cobardía;que la comunicación requiere de un otro que nos entienda y establezca con nosotros un diálogo fructífero.
Tus ideas, tu forma de plantearlas y de expresarlas no sólo deben ir acompañadas de tu nombre sino que es éste el que les da entidad y valor. Así como en la comunicación diaria no "tiranos la piedra y escondemos la mano"- o no debería ser así -tampoco en este nuevo escenario virtual debemos hacerlo: la comunicación entonces se desvirtúa y pierde su razón de ser; emisor, receptor, mensaje, canal, etc..todos los elementos necesarios para que una comunicación funcione parecen saltar por los aires en aras de una mejor comunicación en el caos...


Las redes sociales son un nuevo escenario. Al escenario oral ,escrito y audiovisual, se añade el virtual. En ellas, en las redes, la comunicación adquiere características nuevas por las características del medio mismo - horizontalidad, inmediatez, acceso público,interactividad, limitación propia del medio,etc.-sin perder las reglas que rigen cualquier comunicación. Nuevo escenario, nuevas formas  de comunicacion sometidas a las mismas reglas.
Y esto no parece que se tenga claro viendo la idea similar que tienen un pintor, un diseñador de moda, algún que otro artista y muchos usuarios de la red.
Si queremos comunicarnos con otros, y que esa comunicación sea efectiva y fructífera no podemos cambiar a nuestro antojo las reglas de la misma salvo que queramos que nuestra intervención quede en el espacio perdida ,sin llegar a ningún "otro", secuestrada por el propio caos.

Puede ser una teoría de artista o una idea extendida...En cualquier caso deberemos meditar que si lo que queremos es que nuestras ideas lleguen a otros no podemos cambiar unilateralmente las reglas de la comunicación. O si: todo depende de si quieres establecer puentes con otras personas de cuya interacción salgamos un poco "más sabios y reflexivos " o solo pretendas pasear por el caos en una soleada mañana de domingo.
Al fin y al cabo, decides tú.


                       
                                      Revista Vogue, España (febrero 2016).
                                 Artículo " las mil caras de Bieniek" (autor V.R.)